Esperanza en el dolor

26.01.2020

Bendeciré a Jehová en todo tiempo; su alabanza estará siempre sobre mi boca.
Salmo 34:1

 

En muchos funerales hay escenas de llanto y estallidos de dolor que rozan la desesperación. Sin embargo, cuando me encuentro asistiendo al funeral de un creyente, asisto a una despedida que tiene un sabor diferente. Aunque con el corazón y los ojos bañados en lágrimas, el espíritu de los creyentes triunfa sobre la certeza de la fe para levantarse sobre las alas de la victoria sobre la muerte traída por Jesús y entregada a los suyos. El aire está impregnado de un consuelo que trasciende la comprensión humana, ya que un velo envuelve a todos los presentes, creyentes y no creyentes por igual. Algunos se sienten consternados al asistir a una ceremonia que más bien se centra en la vida del difunto, se centra en su fe y exalta al Salvador Cristo Jesús. El recuerdo de la fe vivida y de los sufrimientos afrontados y superados por la fe anima la imagen del querido difunto y deja una imagen de él conocida por muchos y desconocida por otros.

 

Cualquiera que haya vivido estos momentos sabe que la tristeza no falta, un nudo en la garganta ahoga todo deseo posible de decir algo. Las palabras de un cántico: "Sé que en el cielo me llevará Jesús...", infunden esperanza y alientan a los afligidos. La letra de la canción se convierte en una declaración personal, que también refleja a aquellos que en este momento han dejado el hotel terrenal y se han dormido en el Señor. Aquellos que no conocen las Escrituras, mientras perciben algo nuevo y diferente, encuentran difícil de creer, de dirigir su mirada hacia lo trascendente. Aquí, pues, la lectura de algunos versículos de la Escritura, como los de la Nueva Jerusalén vista por Juan o el valle de la sombra de muerte atravesado por la oración de los Salmos, rompe el escepticismo del corazón frío y de los que se esfuerzan por permanecer indiferentes. Te das cuenta entonces de que en el momento en que a los hombres les faltan palabras, la palabra de Dios hace eco y sacude las vidas adormecidas, distraídas por la vida de hoy, y ante la muerte alguien comienza a preguntarse.

 

"No habrá más muerte, ni llanto, ni dolor", resuena el Apocalipsis. Pero cada día nos enfrentamos a ello, lo afrontamos sin retroceder por la fuerza que viene de la fe en el Señor. El saludo de los que se han dormido en el Señor dice que eso es lo que les espera a todos. Qué importante es pensar en ello con la certeza de la resurrección. La vida del creyente no puede ser ignorado de ese día, sino que debe ser vivida en la proyección de la eternidad con Dios y los redimidos. Sólo una actitud así puede hacer comprensibles palabras como "No seas triste". Puede darnos la fuerza para enfrentar el dolor de una separación con la dignidad de quien sabe que ha luchado la buena batalla y que le espera una corona de gloria. Sucede más, como dice el Salmo: "Alabaré a Jehová en todo tiempo". La tristeza se desvanece, el nudo en su garganta se derrite, y las lágrimas corren por su rostro, y sus manos se elevan al cielo, y de su corazón surge un canto de alabanza. Así como una buena semilla en la tierra muere para dar fruto, cada vez que la semilla de una vida se convierte en algo glorioso: un legado de testimonio se convierte en evangelización, en anuncio de la buena noticia de que Jesús murió, resucitó y es el Señor de nuestra vida.

 

 

Devotional 5/2020
Plan semanal de lectura de la Biblia

27 enero Éxodo 16-18; Mateo 18:1-20
28 enero Éxodo 19-20; Mateo 18:21-35
29 enero Éxodo 21-22; Mateo 19
30 enero Éxodo 23-24; Mateo 20:1-16
31 enero Éxodo 25-26; Mateo 20:17-34
01 febrero Éxodo 27-28; Mateo 21:1-22
02 febrero Éxodo 29-30; Mateo 21:23-46

 

Para no que olvidar
El 27 de enero de 1945, las tropas soviéticas llegaron a Auschwitz y liberaron a los sobrevivientes del principal campo de exterminio nazi. Durante el nazismo cada judío fue obligado a llevar un sombrío parche de tela cosido en forma de estrella de David en Alemania y en todos los países conquistados por los alemanes, para que el judío pudiera ser distinguido. Desde 2008, el 27 de enero es el Día del Recuerdo, un momento de reflexión sobre la Shoah, el exterminio planificado de millones de Hebreos en Europa por el régimen nazi y sus regímenes fascistas aliados.

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