Tú eres aquel hombre!

18.02.2018

Entonces se encendió el furor de David en gran manera contra aquel hombre, y dijo a Natán:

Vive Jehová, que el que tal hizo es digno de muerte, y debe pagar la cordera 
con cuatrotantos, porque hizo tal cosa, y no tuvo misericordia,

Entonces dijo Natán a David: Tú eres aquel hombre!...
2 Samuel 12:5-7

 

 

Los capítulos 11 y 12 del segundo libro de Samuel son entre las paginas más irresistibles y adictivos de la Biblia. La figura del rey David no es insensata, sino que se manifiesta con toda su miseria humana, desde el desgaste del poder hasta su abuso, desde la violencia concebida hasta la violencia perpetrada, desde la inconsciencia hasta la convicción del poder. A menudo hemos tenido una profunda admiración por las obras de David, el joven pastor de ovejas, despues cantante y soldado que seguía a Saúl. ¿Quién no se representado a sí mismo con la épica victoria sobre el gigante filisteo Goliat y no se dejó inspirar por su ascenso al trono de Israel? Un hombre espontáneo y sincero, apasionado y enamorado de Dios, capaz de cantar, alabar y bailar en su honor hasta el punto de recibir la denominación de "hombre según el corazón de Dios". Su historia, sin embargo, muestra la miseria humana en sus altibajos, envuelta en una historia de mujeres que a pesar del hecho de que en ese periodo no era considerado un comportamiento ilegal para un rey, se convirtió en eso y así sucesivamente cuando cometió un crimen terrible para tener a Betsabea, la mujer de la la cual se habia encaprichado. Porque el valiente y respetuoso luchador de Saúl, más allá de toda medida, la vida de uno de sus mejores hombres no encuentra consideración y pierde todo valor ante por un capricho sexual.

 

Dios ve y no deja pasar. Las fechorias, aunque si nos parezca que nadie los conoce, no pueden permanecer ocultos a los ojos del Señor el Eterno. El tiempo ha pasado desde aquella tarde de primavera, cuando el rey que caminaba por la terraza de su palacio había visto a la hermosa Betsabea y había tejido una trama digna del mejor guión cinematográfico. Uría, fiel y honesto soldado, esposo de Betsabea, murió, lloró y fue enterrado. El adulterio ha sido "curado" por el matrimonio y ahora vive en el palacio real. El fruto no calculado de ese loco amor salió a la luz. El tiempo está corriendo de nuevo, el invierno ha pasado y quizás una nueva primavera está llegando cuando el profeta Natan viene a la corte, ya en el pasado reciente portador de tristes noticias. ¿Qué quieres del rey? Se ha cometido una injusticia en el reino. La historia del profeta enciende al rey hasta el punto de encenderlo con ira. David está dispuesto a intervenir, no ha comprendido la sutileza del episodio contado. Quizás el matrimonio con Betsabea le privó de un poco de lucidez. Natan es imperturbable y solicitado por el verdugo, con el tono de aquellos que tienen que explicar una evidencia propia, dice: "¡ Tú eres aquel hombre!" La voz de Dios nos hace desnudos y cuando no lo esperamos, se nos presenta el relato de nuestras acciones. El rey es petrificado, pero encuentra el valor y la humildad para reaccionar "según el
corazón de Dios".

 

Esta miserable historia nos recuerda que Dios no nos deja pudrirnos en nuestra condición, y aunque de manera trágica nos ofrece la posibilidad de salir de ella. La figura de Natan es importante. Que el Espíritu inspire a las personas capaces de despertar las conciencias.

 

 

Devocional 8/2018
Plan semanal de la lectura de la Biblia

19 febrero   Levítico 25 Febrero; Marcos 1:23-45
20 febrero   Levítico 26-27; Marcos 2
21 febrero   Números 1-2; Marcos 3:1-19
22 febrero   Números 3-4; Marcos 3:20-35
23 febrero   Números 5-6; Marcos 4:1-20
24 febrero   Números 7-8; Marcos 4:21-41
25 febrero   Números 9-11; Marcos 5:1-20

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