El corazón del padre

17.03.2018

El padre le dice: "Hijo, tú siempre estas conmigo, y todas mis cosas son
tuyas; mas era necesario hacer festa y regocijarnos, porque este tu
hermano era muerto, y ha revivido; se había perdido, y es hallado".
Lucas 15:31-32

 

 

La parábola del "padre amoroso" habla de una familia rica compuesta por un padre y dos hijos. Un día el hijo menor le pide a su padre su parte de la
herencia : no se especifca si quería dejar la familia, pero el texto dice que, después de unos días que había recibido su parte, se fue a un país lejano,
lejos de los lazos familiares. Al principio el joven vivió momentos felices, hechos de alegría de la carne y de las pasiones. Sin embargo, a medida que
los placeres crecían, los recursos económicos disminuían hasta agotarse por completo y con ellos la diversión. Los que se habían mostrado amigos en la
época de la abundancia lo abandonaron y el joven se encontró mendigando y con trabajo como guardián de cerdos: llegando alimentarse con los residuos
de los cerdos. Al llegar al fondo, el joven regresó a sí mismo, pensando en su padre, en los sirvientes que estaban en su casa y en cómo los trataban y que
ellos tenían que comer, y encontró el valor de volver a casa. Preparó un discurso para regresar a casa de su padre. La parábola nos dice que tan
pronto como su padre lo vio de lejos corrió a su encuentro y lo abrazó, lo besó, llamó a los sirvientes y les dio instrucciones para poder ser limpio, lo
vistieran con la ropa digna de un hijo y le pusieran el anillo en el dedo. Mientras la alegría y la celebración tienen lugar en la casa, el hijo mayor,
siempre dispuesto a servir a su padre, regresa de los campos y le pregunta a uno de los sirvientes por qué se está celebrando la festa. Al enterarse de lo
que había sucedido, se siente perturbado y profundamente molesto. Se niega a participar en la festa, aunque su padre le ruegue que se una a su
alegría. El hijo mayor no desea alegrarse: no puede entender cómo, a pesar de haber malgastado toda su herencia, el Padre ha perdonado a su hermano
disuelto,y para el ninguna consideración así grande haciendo matar para él el becerro gordo. La historia termina con un invito a hacer festa.

 

La casa de la parábola es una metáfora de la comunidad, de la iglesia: un lugar de alegría, de acogida, donde el concepto "hacer festa" o "debemos
celebrar" reina sobre todo y sobre todos. En el servicio cristiano está la alegría de pertenecer a Dios, el consuelo de sentirse parte de su familia, la
alegría de saber que tenemos un Padre que nos ha recuperado y que, cuando esto sucedió, los ángeles en el cielo han hecho festa, como siempre
por cada pecador convertido. Los tres personajes son representativos de las fguras involucradas en el discipulado. El hijo menor, fgura de todos los que
han recibido la salvación, que forman parte de los santos y de la comunidad, pero que aún no han madurado la opción de convertirse en discípulos. El
hermano mayor puede representar a otros siervos o discípulos que ya han comenzado el camino del servicio. El padre puede ser el apóstol, el ministro
más anciano en la fe y, como tal, responsable de la casa. No usa la parcialidad con sus hijos. Cuando el mayor se queja de que nunca recibió a
un cabrito para celebrar con sus amigos, su padre le recuerda que está en casa y que puede tenerlo todo porque todo le pertenece. La fgura del padre
nos habla de compartir: donde hay experiencia y madurez no hay celos, ni supuesta superioridad. En su hogar hay más alegría en dar que en recibir, es
ese hogar donde los hijos han comprendido que lo que ustedes han recibido ha sido gratuitamente, y se da como se ha recibido.

 

 

Devotional 12/2018

Plan Semanal de Lectura Bíblica
19 marzo   Josue 1-3; Marcos 16
20 marzo   Josué 4-6; Lucas 1:1-20
21 marzo   Josué 7-9; Lucas 1:21-38
22 marzo   Josué 10-12; Lucas 1:39-56
23 marzo   Josué 13-15; Lucas 1:57-80
24 marzo   Josué 16-18; Lucas 2:1-24
25 marzo   Josué 19-21; Lucas 2:25-52

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