De parte de la familia

12.05.2018

Dios hace habitar viva en familia a los desamparados.
Salmo 68:6

 

 

El 15 de mayo es el Día Internacional de la Familia, proclamado por las Naciones Unidas en 1994 con la intención de celebrar la importancia de las personas más cercanas a nosotros. Creo que podría ser, desde la perspectiva cristiana, una ocasión para poner enfasis en los comportamientos de los fenómenos culturales que obligan a la Iglesia en general a salir de una actitud defensiva y enrocamento sobre sus posiciones, a "revisar" la institución familiar a la luz de las continuas convulsiones sociales y, al menos, a reflexionar sobre la manera de evangelizar y acoger a los que provienen o mantienen posiciones diferentes. De hecho, hablar de familia se hace cada día más complejo y delimita el perimetro una empresa dificil. Queda cristianamente esencial el principio del Génesis, según el cual "el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a la mujer", reafirmado por el apóstol Pablo en la carta a los Efesios y presentado como "un misterio", como el de la relación entre Cristo y la Iglesia, sigue siendo esencial desde el punto de vista cristiano.

 

Bíblicamente, es difícil para el creyente concebir una familia si no es fundada en una unión entre dos cónyuges de diferente sexo, atados en el vínculo del matrimonio, y acompañados por una descendencia. Sin embargo, la realidad es diferente, con dificultades para construir una familia y otras tantas para preservar permanentemente sus relaciones. Cada uno de nosotros, sea cual sea su experiencia con la familia- pertenencia o constitución que fuera-ha llegado a la conclusión de que "no existe una familia perfecta". Como líder de la comunidad, hijo, esposo y padre, hermano, amigo y conocido, no puedo identificar ciegamente a la familia con el cuadro feliz, imagen de una pareja sonriente en compañía de dos niños, por lo general siempre un niño y una niña.
Basta con saber lo difícil que es planear un matrimonio por la falta de certezas económicas en un mundo laboral cada vez más evanescente. El aumento de la edad mínima para contraer matrimonio también afecta a la elección de tener hijos, y las estadísticas nos recuerdan despiadadamente que estamos asistiendo a un preocupante descenso demográfico. Cuando hay trabajos e hijos, ¿cómo se haría sin la ayuda de los abuelos ? Algunos miembros de la familia son también los que han quedado viudos o huérfanos. Así como lo son en el sentido más amplio, la unidad parental para diversas necesidades: con tíos o abuelos bajo el mismo techo. Y de nuevo, ¿cómo podemos relacionarnos con los contextos de violencia y abuso en los que el término "familia" es sólo un hecho demográfico? Por último, tampoco creo que pueda excluir a las parejas que desean tener un hijo. Todo esto no debe llevarnos a negar la familia como proyecto de Dios, fundada en el vínculo del matrimonio.

 

La familia sigue siendo un bien inestimable, el ambiente natural para el crecimiento de la vida, una escuela de humanidad, amor y esperanza para la sociedad. También es fundamental para la maduración de aquellos procesos afectivos y cognitivos que son decisivos para la estructuración de la persona. Como ambiente de vida en el que se forma la persona, es también fuente para tomar conciencia de ser hijos de Dios, llamados por vocación al amor. Otros lugares contribuyen al crecimiento de la persona, como la vida social, el mundo del trabajo, la política, la vida eclesial; sin embargo, se reconoce que los fundamentos humanos adquiridos en la familia permiten el acceso a otros niveles de socialización y estructuración. La familia es el ambiente en el que primero experimentamos y entendemos la importancia del amor, donde cada niño debe vivir en el calor y la protección de los padres. Además, el amor mutuo de padres e hijos ayuda a imprimir en ellos los rasgos del amor de Dios. Por eso siempre estaremos del lado de la familia.

 

 

Devocional 20/2018
Plan Semanal de la Lectura Bíblica

14 mayo   2Reyes 19-21; Juan 4:1-30
15 mayo   2Reyes 22-23; Juan 4:31-54
16 mayo   2Reyes 24-25; Juan 5:1-24
17 mayo   1Crónicas 1-3; Juan 5:25-47
18 mayo   1Crónicas 4-6; Juan 6:1-21
19 mayo   1Crónicas 7-9; Juan 6:22-44
20 mayo   1Crónicas 10-12; Juan 6:45-71

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