Un fracaso anunciado

08.07.2018

El Señor, volviéndose, miró a Pedro; y Pedro se acordó de la palabra del Señor, que le había dicho:

"Antes que el gallo cante, me negarás tres veces. Y Pedro, saliendo fuera lloró amargamente.
Lucas 22:61-62

 

 

Cuando uno piensa en el apóstol Pedro tal vez la mayor parte de él se proyecta en el libro de los Hechos, donde desempeña el papel de predicador, perseguido, sanador o liberado, sin duda una figura de referencia para el grupo de los primeros discípulos y la primera iglesia naciente. Y sin embargo, el que se destaca como columna, como punto de quietud, tiene las incertidumbres, inseguridades, impulsos, caídas y fracasos de todo ser humano, aunque camine junto al Maestro. Y es precisamente en uno de estos momentos nos acompaña el pasaje de Luca. La determinación y la seguridad de Pedro, que lo habían distinguido hasta entonces, no fueron suficientes para evitar uno de los momentos más oscuros de su vida. Durante tres años había estado al lado de Jesús, y su vida había recibido una impronta especial cuando fue cruzado por el Maestro, y mientras ordenava sus redes de pescador, le oyó decir: "Sígueme". Te haré pescador de hombres vivos. Me pregunto si Simone había entendido el significado de esas palabras. El evangelista Lucas nos dice que en la noche del arresto de Jesús, pocas horas después de su vehemente declaración de estar dispuesto a dar su vida pro Jesus, nuestro Simón no encontrará la fuerza necesaria para declararse uno de los seguidores del Galileo. De hecho, niega conocerlo por tres veces. Había seguido a Jesús, manteniéndose alejado. Quería hacer algo, pero no podia porque le faltava coraje. Jesús estaba entre los acusadores, como una oveja muda frente a los esquiladores. Pietro descubrirá que está igual de solo, cuando en la tercera negación escucha cantar el gallo, como anunció Jesus. Precisamente en ese momento Jesús sale de la casa del sumo sacerdote y cruza la mirada de su discípulo amado. 
 

Todos los Evangelios narran este episodio, ciertamente no feliz por Simón. Como para decirnos que las caídas, los fracasos no pueden ser olvidados, porque están a la vuelta de la esquina de cada uno de nosotros. Esto podría amplificar tu sufrimiento del momento, porque quizás como él estabas seguro de que nada ni nadie podría hacer que te rindieras, mintieras y/o abjuraras. Presionado primero por una mujer, luego por un hombre y luego por otros. No hay distinción sexual, la provocación no tiene género. El punto de crisis está de caer, y caer en mal modo. El fracaso de Simón, de hecho, es quizás el peor: negar al Maestro. "Porque el que se averggonzare de mi y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, también el Hijo del Hombre se avergonzará de él, cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles" (Marcos 8:38). La fuerza de Pedro, sin embargo, reside, en mi opinión, en tomar conciencia inmediatamente de lo que se ha hecho y el grito amargo da testimonio de ello. No le da tiempo al enemigo para acusarlo, pero en el momento en que cruza la mirada de Jesús, percibe toda la comprensión, la solidaridad y, sobre todo, la misericordia de que trato de ponerlo amorosamente en guardia. Quizás deberíamos recuperar esta fuerza, que a menudo se confunde con debilidad. Aquellos que toman nota de los errores y se ponen de pie ciertamente seran más fuertes. Pero en el futuro inmediato el discípulo luchó, hasta el punto de que después de la resurrección y las primeras apariciones, decidió volver a pescar. Aquel a quien se le había dicho que se convirtiera en "pescador de hombres" sigue siendo Simón y la sangre de un pescador corre por sus venas. Así que su decisión es: “Voy a pescar”. El resultado, sin embargo, fue un fracaso total. Una noche entera sin llevar un solo pez a bordo. En el momento en que la desesperación se apoderarse siente una voz desde la orilla... El Señor estaba justo allí, como está justo aquí... cuando nos cansamos en vano, su mirada amorosa no nos abandona. Él está dispuesto a darnos la dirección correcta, está dispuesto a rehabilitarnos, está dispuesto a confiarnos su rebaño.

 

 

Devotional 28/2018
Plan Semanal de Lectura Bíblica

09 julio   Job 38-40; Hechos 16:1-21

10 julio   Job 41-42; Hechos 16:22-40

11 julio   Salmos 1-3; Hechos 17:1-15

12 julio   Salmos 4-6; Hechos 17:16-34

13 julio   Salmo 7-9; Hechos 18

14 julio   Salmos 10-12; Hechos 19:1-20

15 julio   Salmos 13-15; Hechos 19:21-41

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