Al servicio del Rey

11.11.2018

Venía, pues, aquel filisteo por la mañana y por la tarde,

y así lo hizo durante cuarenta días.
1 Samuel 17:16

 

 

En cierto momento de su vida, Saúl se encuentra viviendo con un malestar en su alma debido a una fuerte perturbación causada de un "mal espíritu" (1 Samuel 16). Uno de sus siervos le aconseja como un paliativo la música, sugiriendo también la persona quien podría alegrarlo: uno de los hijos de Isaí, un buen sonador y también un joven fuerte, valiente y hermoso de aspecto, y, sobre todo, el Eterno estaba con él (v. 18). David es elegido porque su testimonio le precede. Aunque si era un hombre "fuerte y valiente" que trabajaba en la corte del rey, David fue excluido de la batalla contra los filisteos (1 Samuel 17), probablemente porque era demasiado joven, aún inmaduro para la guerra. Durante cuarenta días, el más fuerte de los guerreros filisteos, Goliat, que pedía un enfrentamiento uno a uno, amenazaba continuamente. El número cuarenta tiene un valor representativo en la Escritura, se menciona en diversas situaciones y representa una dificultad a la que hay que hacer frente y que va seguida de un cambio. En la vida de cada uno vienen esos "cuarenta días y esas cuarenta noches". Fue después de ese tiempo que Isaí envió a David al campo de batalla para llevar comida a sus hermanos. Allí escuchó las palabras amenazantes de Goliat y fue sacudido por ellas. Después de cuarenta días, el Espíritu despertó a alguien para que cambiara los asuntos del pueblo de Israel.

 

El hermano de David, que no estaba entusiasmado con su descenso al campo, lo insultó, acusándolo de orgullo y malicia (v. 28), pero quienquiera que sea empujado por la mano de Dios no conoce ningún obstáculo insuperable. Para ver avanzar el Reino de Dios, hay que proponerse y no esconderse. Saúl trató de proteger la vida del muchacho, así como todo buen siervo lo haría hoy en día con aquellos que son predispuestos para servir al Señor. Saúl se quitó la armadura para pasársela a David (v. 32), y era demasiado grande. No podemos llevar la ropa ni el nombre de los demás, pero tenemos que ser nosotros mismos. El muchacho tomó su bastón y fue hacia el camino al río, tomó cinco piedras. Las piedras recogidas también tienen un significado, representan la capacidad, la posibilidad y el potencial de servir: no todas se usan al mismo tiempo, pero en el curso del servicio serán útiles. Una vez en el campo, Goliat desprecia a David, el muchacho del pelo rojizo. Mientras que el enemigo usa nuestras diversidades para hacernos sentir inferiores, el Señor las usa como nuestro punto de distinción de los demás y como nuestra fuerza peculiar: nos hace especiales a sus ojos. Puede tomar lo que otros desprecian para mostrar su sabiduría y hacerla fuerte. David no reaccionó al desprecio de Goliat, no busca alabanza ni gloria, sino que tiene en su corazón al que sirve: Entonces dijo David al filisteo: “Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado. Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré, y te cortaré la cabeza, y daré hoy los cuerpos de los filisteos a las aves del cielo y a las bestias de la tierra; y toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel" (vv. 45-46a).

 

El final de la historia con Saúl pregunta a David quién era su familia es increíble. ¿Cómo es posible que el rey, aunque el muchacho había estado a su servicio, no lo conociera en absoluto? Esto sucede también hoy en día en la obra de Dios, donde algún siervo puede no conocer a fondo a los que prestan servicios. Sin embargo, nuestra elección es servir al Señor y cuidar el avance de Su reino. Esto es nuestro único interés, sin preocuparnos de ser conocidos o elogiados por los demás.

 

 

Devotional 46/2018
Plan semanal de lectura bíblica

12 noviembre   Jeremías 51-52; Hebreos 9
13 noviembre   Lamentaciones 1-2; Hebreos 10:1-18
14 noviembre   Lamentaciones 3-5; Hebreos 10:19-39
15 noviembre   Ezequiel 1-2; Hebreos 11:1-19
16 noviembre   Ezequiel 3-4; Hebreos 11:20-40
17 noviembre   Ezequiel 5-7; Judíos 12
18 noviembre   Ezequiel 8-10; Hebreos 13

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