Alabado sea Dios

13.01.2019

Aleluya!, porque el Señor es bueno;

cantad alabanzas a su nombre, porque es amable."
Salmo 135:3

 

La vida está hecha de momentos de alegría y de dolor, como también nos recuerda el Eclesiastés. En los momentos de dolor el Apóstol Santiago nos exhorta a orar, mientras que en los momentos de alegría dice que alaba. "¿Hay alguno de ustedes que esté sufriendo? ora. ¿Alguien está contento? Cante Himnos de alabanza" (5:13). Así que la alabanza está asociada con el gozo y todas las criaturas vivientes deben alabar a Dios (Salmo 150:6). El texto hebreo utiliza varios términos para "alabar". La primera es yadah, que significa "alabanza, agradecimiento o confesión". El segundo es zamar: "canta alabanzas". Mientras que una tercera palabra es halal (la raíz del aleluya), que significa "alabanza, honor o exprimere elogios". Los tres términos contienen la idea de acción de gracias y honor a Aquel que es digno de alabanza. El hombre orante que se acompañaba con los Salmos, era consciente de este rol, una colección de cantos desbordantes de alabanza a Dios. Espero que hayas experimentado la alegría de alabar a Dios, lo mejor que puedes hacer antes de qualquier cosa. Si alguna vez has estado en una situación en la que te has sentido solo o no sabías qué hacer, con alabanza dejas que Dios tome el control. La alabanza cristiana es "la gozosa acción de gracias y adoración de Dios, la celebración de su bondad y gracia". Esto simplemente implica que se debe sólo a Dios.

 

Y si buscas razones, pronto descubrirás que hay innumerables. Dios merece ser alabado y es digno de recibir nuestra alabanza a pesar de todo. En segundo lugar, alabar a Dios es útil y propicio. Al hacerlo, recordamos su grandeza, su poder y su presencia en nuestras vidas. "Alabado sea el Señor, porque el Señor es bueno; cantad salmos a su nombre, porque es benigno" (Salmo 135:3). En Tercero, la alabanza infunde fuerza en la fe, lo que empuja a Dios actuar en nuestro favor. "De la boca de los niños y de los infantes has sacado fuerzas, por amor a tus enemigos, para silenciar al adversario y al vengador" (Salmo 8:2). Alabar a Dios también transforma el ambiente donde estamos. 2 Crónicas 5:13-14 ilustra claramente el cambio que ocurrió cuando los levitas dieron alabanza y acción de gracias a Dios, y el templo se llenó de la nube de la gloria de Dios. En cuarto lugar, recordemos que Dios mora en la alabanza. El Salmo 22:3 dice: "Pero tú eres Santo, que estás sentado rodeado de las alabanzas de Israel.” Si queremos ver una manifestación clara de las bendiciones y la gracia de Dios, necesitamos alabarlo con todo nuestro corazón, mente y alma.

 

No podemos conocer el verdadero gozo y los beneficios de alabar a Dios hasta que hayamos recibido a Jesucristo como nuestro Señor y Salvador. Como hijos de Dios, Él mora en nuestros cuerpos a través del Espíritu Santo. Esto significa que dondequiera que estemos, Dios debe ser alabado. 1Corintios 6,19-20 dice: "¿O ignorais que vuestro cuerpo es templo del Espiritu Santo, el cual esta en vostros, el cual teneis de Dios, y que no sois vuestros?. Porque habeis sido comprados por caro precio, glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espiritu, los cuale son de Dios”. Así que no se abstengan de alabar a Dios, canten himnos, aplaudan, se regocijen, porque podemos dar gloria y alabanza a nuestro Dios con el uso de nuestros cuerpos físicos, con nuestros corazones y mentes y con nuestras obras. Hay muchas maneras de alabar a Dios! No importa cómo ores y adores a Dios, pero la alabanza debe ser una maravilla del poder, amor y gracia de Dios para todos nosotros.

 

 

Devotional 3/2019
Plan semanal de lectura bíblica

14 enero Génesis 33-35; Mateo 10:1-20
15 enero Génesis 36-38; Mateo 10:21-42
16 enero Génesis 39-40; Mateo 11
17 enero Génesis 41-42; Mateo 12:1-23
18 enero Génesis 43-45; Mateo 12:24-50
19 enero Génesis 46-48; Mateo 13:1-30
20 enero Génesis 49-50; Mateo 13:31-58

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