Escapar lejos

17.02.2019

¿Adónde iré lejos de tu espiritu, a donde huirè lejos de tu presencia?
Salmo 139:7

 

 

La presencia de Dios nos rodea, marcando nuestro paso delante de nosotros, y cuando no lo vemos está detrás de nosotros observando y protegiendo nuestro caminar. Seguramente su mano está sobre nosotros: "Me rodeas por delante de mí y por detrás, posas tu mano sobre mí" (v. 5). El creyente, mientras confía en la ayuda de su Señor sabiendo que conoce todos los aspectos de su vida, no puede negar que hay momentos en la vida, no puede negar como hay momentos de la existencia en la cual le asalta un inmenso deseo de escapar. Hay muchas razones que pueden llevar a la fuga: una traición, una decepción, un fracaso, un trauma o un problema físico. La Escritura es rica en personajes que se han dado o han sido inducidos a huir: Moisés después de un asesinato, Jacob amenazado por su hermano después del "robo" de su primogenitura, el juez Jefté es apartado de sus hermanos, Jonás de los ninivitas y de la misión de anunciarles los planes de Dios, Elías de Iezabel. A ellos se añade también el segundo hijo del padre amoroso del hijo prodigo, que decide dejar la casa de la familia y irse muy lejos. Hay situaciones que podrían animarnos a dejar la comunidad, considerando que esta es la solución más sencilla. ¿Pero estamos seguros?

 

El rey David en el Salmo 55 deseaba de las alas para volar lejos: "¡Ojalá tuviera alas de paloma, para poder volar lejos y hallar descanso! Entonces, me alejaría huyendo, en el desierto habitaría. Y buscaria pronto un refugio frente al fuerte viento y la tormenta". Cuando un fuerte viento sopla sobre nuestras vidas, cuando la tormenta nos rodea y nos perturba, el deseo comprensible y la aspiración común es huir, en lugar de ir en contra, superarla o vencerla. David, en un tiempo ya complicado por la revuelta de su hijo Absalón, tiene que hacer cuentas con la traición de su amigo y consejero Ahitofel, que pasó directamente a las filas de los rebeldes (2 Samuel 15:12). Era un amigo de confianza, un confidente íntimo, un compañero de oración de quien nunca se hubiera esperado tal acción. La profunda desilusión lo empuja a la desesperación y a no tener descanso y con un corazón roto que se refugia en la oración. De todo podemos tratar de escapar, y a menudo cuando huimos es una oportunidad para ser encontrados por Dios, como sucede con Moisés y Jacob, o para
encontrarnos a nosotros mismos (volver a sí mismo) como lo fue para el hijo pródigo. El canto del Salmo 139 expresa ante todo la cercanía del Señor, cuya mano está sobre nuestra vida. Él es verdaderamente paciente con nosotros, amplio en compasión y grande en bondad.

 

El ser humano, quienquiera que sea, tendrá que luchar para permanecer fiel. Cada uno de nosotros podía contar una serie de decepciones y traiciones sufridas. Debemos ser igualmente honestos al enumerar a los que se practican: "nadie piensa que es libre de caer”. Diatribas familiares, los desacuerdos entre hermanos y hermanas, malentendidos matrimoniales, discusiones en el trabajo... aquí está el pan de cada día. "El que presta atención a la Palabra encontrará el bien, y el que confía en el Señor es bienaventurado" (Proverbios 16:20). Nunca huyas de Dios, y cuando no tengamos el valor de enfrentar nuestros desafíos, seamos guiados como lo fue para Moisés del Faraón, David contra Goliat, Jacob en el encuentro con Esaú. Sí, las batallas que no podemos cambatir solos, enfrentémoslas en el nombre del Señor, entreguémonos a Él, invocando que su voluntad sea cumpla en nuestras vidas. No sé si ahora estás lejos o si en cambio estás a punto de salir para escapar. Espero que esta reflexión les ayude a tomar la mejor decisión, optando por la voluntad del Señor.

 

 

Devotional 8/2019
Plan semanal de lectura bíblica

18 febrero   Levítico 23-24; Marcos 1:1-22
19 febrero   Levítico 25; Marcos 1:23-45
20 febrero   Levítico 26-27; Marcos 2
21 febrero   Números 1-2; Marcos 3:1-19
22 febrero   Números 3-4; Marcos 3:20-35
23 febrero   Números 5-6; Marcos 4:1-20
24 febrero   Números 7-8; Marcos 4:21-41

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