Siéntate, camina, resiste

25.02.2019

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo

con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo.
Efesios 1:3

 

La carta a los Efesios nos dice que la vida del cristiano debe ser según la voluntad de Dios. La dificultad radica en comprender la entidad de esta conformidad y por dónde empezar. El contenido del texto paulino es más que un mapa tornasol, describiendo en los tres primeros capítulos nuestra posición en Cristo y en los tres capítulos siguientes cómo vivir en el mundo. Dentro de ella hay tres posiciones claras que se deben tomar espiritualmente: sentarse, caminar y resistir. Sentada encierra el secreto de la experiencia cristiana, nuestra posición en Cristo. El caminar expresa el comportamiento del cristiano hacia el mundo que lo rodea. Resistir nos enseña cómo defendernos del enemigo, nuestra actitud hacia el diablo.

 

Siéntese. El Padre de gloria ha mostrado Su poder en Cristo, resucitándolo y haciéndolo sentar a Su diestra en el cielo (Efesios 1:20). Y siendo rico en misericordia, "nos resucitó con él, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús" (2:6). La primera bendición que nos fue dada es poder sentarnos "en Cristo". El cristianismo no comienza con algo que hacer, sino con algo que ya está hecho. El Padre nos ha bendecido de esta manera, y no debemos hacer ningún esfuerzo. Así como somos salvos por gracia, mediante la fe (2:8), así también podemos sentarnos a su diestra. ¿Qué significa esto para nosotros? A medida que caminamos o nos paramos, nuestro peso corporal descansa sobre nuestras piernas, consumimos energía, sentimos la tensión. Sentados nuestro peso se descarga en el asiento. Espiritualmente, somos liberados de todas las cargas al descansar en Cristo. Como cuando El declaró "Todo está cumplido. Debemos entender que Él nos ha hecho sentar y reposar. Todo lo que recibimos es por su gracia "después de creer" (1:13): nos ha amado, nos ha animado, nos ha vivificado nos ha resucitado, nos ha hecho sentar (2:4-6). El secreto es en reposar en lo que Dios ha hecho.

 

Camina. Sólo podemos empezar a caminar después de habernos reposado. Caminar significa poner en práctica lo que hemos adquirido en la posición celestial. La palabra "caminar" es usado 8 veces, y Pablo la usa figurativamente para "determinar su propio comportamiento". El apóstol nos exhorta a "caminar como santos", considerando la esfera de nuestras relaciones. Lo que se ha recibido en los lugares celestiales con Cristo debe ser puesto en práctica. Si tratamos de hacer sólo lo que es justo, somos cristianos verdaderamente mediocres; debemos hacer más de lo que es justo. El secreto está "en la fuerza que actúa en nosotros" (3:20). Podríamos representarlo todo como un conductor de coche, que está sentado para correr. Por eso Pablo ora así: "para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en el amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios" (3:17-19). Lo que mostramos externamente es lo que Dios ya ha hecho dentro de nosotros. Muchos simulan: la vida de muchos cristianos es todo un engaño, viven una vida espiritual, hablan un lenguaje espiritual, adoptan actitudes espirituales y, sin embargo, lo que hacen, lo realizan con sus propios esfuerzos. Caminar implica la idea de progresión, avance, continuidad. "Por lo tanto, corro, pero no de un modo incierto" (1Corintios 9:26), "prosigo la meta, al premio del supremo llamamiento di Dios en Cristo Jesús” (Filipenses 3:14).

 

Sentarse y caminar no completan la experiencia del cristiano: es necesario aprender a resistir. Ningún cristiano puede enfrentar el combate sin primero aprender a sentarse con Cristo y seguirlo. La vocación de la iglesia choca con las obras de Satanás. En el versículo 11, "resistir" expresa "mantener la posición", es decir, nuestra resistencia a mantener el terreno que le pertenece a El. El cristiano tiene a su disposición toda una armadura, donde casi todas las armas descritas (incluyendo la espada) son defensivas. Luchamos por preservar y consolidar la victoria ya lograda por Cristo. No luchamos para obtener la victoria, alabamos al Señor por la victoria ya obtenida.

 

 

Devotional 9/2019
Plan semanal de lectura bíblica

25 febrero Números 9-11; Marcos 5:1-20
26 febrero Números 12-14; Marcos 5:21-43
27 febrero Números 15-16; Marcos 6:1-29
28 febrero Números 17-19; Marcos 6:30-56
01 marzo Números 20-22; Marcos 7:1-13
02 marzo Números 23-25; Marcos 7:14-37
03 marzo Números 26-28; Marcos 8

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