No seas incrédulo, sino creyente

21.04.2019

Asi qu ele dijeron los otros discipulos. “Hemos visto al Señor” A lo que Tomas contesto: Si no veo en sus manos la señal de los clavos; más aún, si no meto mi dedo en la señal dejada por los clavos y mi mano en la herida del costado, no lo creeré.
Juan 20:25

 

El corazón de la Pascua no es tanto el Cristo sacrificado por nosotros cuanto el hecho de que resucitó. ¿Cuál es el punto de creer en la Encarnación del Hijo, de haberse hecho como nosotros y morir sacrificado por nuestros pecados a los ojos de Dios, si despues no logramos a abrirnos a la eternidad? Jesús resucitado, y nada más, es el centro del cristianismo. La resurrección de Cristo es el corazón palpitante del Evangelio, el aspecto central, fundamental, como nos dicen los evangelios, aunque si lo leamos al contrario, en orden cronológico-biológico con respecto a la vida de Jesús. Pero, en realidad, la resurrección es el punto de partida de la historia cristiana. Debemos reconocer que el cristianismo occidental es poco sensible a este acontecimiento, prefiriendo reflexionar sobre la humanidad de Cristo (basta pensar en la atención prestada a la Navidad) y su muerte en la cruz. Sin la resurrección Sus promesas no tendrían valor ni poder. Pero si realmente ha resucitado, entonces sus palabras adquieren un significado completamente nuevo. Comprendiendo entonces la petición de Tomás, que quiere creer pero necesita pruebas.

 

El Evangelio de Juan insiste en creer qual es el medio necesario para recibir la vida eterna y ver la gloria de Dios, al punto que los últimos versículos nos dicen claramente que el propósito del entero libro es contribuir a creer, y a creer que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, el único medio para tener vida. El escritor tenía que conocer bien la dificultad de muchos a este respecto. En efecto, no se le escapa el episodio de Tomás, al quale exhorta el Cristo resucitado: "No seas incrédulo, sino creyente" (Juan 20:27-29), aunque si al mismo tiempo le someta las heridas de sus manos y de su costado. Anteriormente fue Marta quien tuvo que confrontar al Señor quien le preguntó si creía en sus palabras (Juan 11:25-27). Marcos propone en cambio el diálogo de un padre en busca de la liberación de su hijo presa de un espíritu. "Jesús le dijo: "Si puedes creer, todo es posible para el que tiene fe,todo es posible. Inmediatamente el padre del niño, llorando con lágrimas, dijo: "Yo tengo fe, pero ayudame a tener más”, (Marcos 9:23-24). Cuando el creer necesita concretarse en la realidad, entonces es necesario hacer cuentas con la propia incredulidad: "si tu puedes...", querer, poder, creer! Bendito sea el Señor que viene a nuestro encuentro y nos ayuda.

 

Hoy más que ayer es necesario mirar el sepulcro y redescubrir que Aquel que quería (o creía) estar muerto ha resucitado. Como las mujeres que fueron al sepulcro, tenemos que tratar con las palabras de los ángeles: "¿Por qué buscan entre los muertos al que esta vivo? No está aquí, ha resucitado" (Lucas 24:5-6). Es aquí, pues, donde con valor, realizan las palabras dirigidas por la cruz a uno de los ladrones: "Hoy mismo estarás conmigo en el cielo" (Lucas 23:43). Y también aquellas dirigidas a los discípulos: "voy pues a prepararé un lugar..." (Juan 14:2) se proyectan a una nueva dimensión. La aparición reportado en conclusion del Evangelio de Mateo se cierra con las siguientes palabras: "Ahora, he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del siglo presente. Amén". Querido lector, también hoy Él está contigo si estás con Él, si te abres a la fe más allá de la tumba.

 

 

Devotional 17/2019
Plan semanal de lectura bíblica

22 abril 2 Samuel 14-15; Lucas 17:1-19
23 abril 2 Samuel 16-18; Luca 17:20-37
24 abril 2 Samuel 19-20; Lucas 18:1-23
25 abril 2 Samuel 21-22; Lucas 18:24-43
26 abril 2 Samuel 23-24; Lucas 19:1-27
27 abril 1 Reyes 1-2; Lucas 19:28-48
28 abril 1 Reyes 3-5; Lucas 20:1-26

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El 23 de abril es el Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor. Un estímulo para leer y regalar un libro. También puedes elegir uno de mis http://www.elpidiopezzella.org/#!e-book/c16r5

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