Ovejas y cabras

12.05.2019

Todos los habitantes del mundo serán reunidos en su presencia, y él separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los machos cabríos, poniendo las ovejas a un lado y los machos cabríos al otro.
Mateo 25:32-33

 

Ovejas y cabras, siempre objeto de fantasías en la representación del juicio divino. Para muchos, es también un dilema, posarse de un lado o del otro. El capítulo 25 del Evangelio de Mateo nos ofrece tres grandes parábolas: la parábola de las diez vírgenes, la parábola de los talentos, y la parábola de la separación entre ovejas y cabras, objeto de nuestra meditación. La historia terrenal de Jesús está en sus últimas etapas. De hecho, en el siguiente capítulo nos encontramos con la historia de la pasión. Con estas parábolas Jesús ofrece a sus oyentes algunas imágenes del juicio final que Dios decretará al final de los tiempos. Y es precisamente pensando en ese día, cuando Él hará la separación, que cada uno de nosotros querrá ser puesto a la diestra de Cristo, entre los que le pertenecen, que humildemente en la vida han escuchado la voz del Buen Pastor y han puesto en práctica sus indicaciones.

 

En esta perspectiva, sin embargo, es necesario que todo lo que en la vida de cada uno de nosotros no le pertenece o no es conforme a su palabra sea eliminado. En algunos casos sera necesario el valor, incluso sacrificio, antes de que nuestras vidas sean puestas enteramente en el altar. Nunca debemos tener miedo de acercarnos al trono de la gracia y confesar nuestros errores, si los hay (¡y los hay!). Tenemos el coraje de arrepentirnos, de no vivir en la falsedad y de no llegar a ser como los fariseos. Se pararon en la esquina de las calles y alardearon de sus ayunos y oraciones. Jesús no sólo los llamó "sepulcros", lugares de muerte, sino también "blanqueados", porque no sólo tenían la muerte en sus corazones, sino que trataron de hacerla lucir hermosa. Los hijos de Dios no serán ni sepulcros, ni mucho menos sepulcros blanqueados. Queremos ser hombres y mujeres lavados de la sangre preciosa de Jesucristo. Si pertenecemos al Señor, nuestras vidas se conformarán a sus enseñanzas, una luz que brilla en la oscuridad. Cuando no somos notados, porque nos perdemos en las masas, convirtiéndonos en cualquiera, preocupémonos. Significa que nos hemos convertido en "cabras".

 

Tratando de hacer una distinción entre las dos razas de ovejas, la oveja es un animal de rebaño, por lo que asociarla con el creyente podría representar a la persona en el contexto comunitario, que confía y se deja conducir por el pastor. La cabra, en cambio, es un animal individualista, que tiende a hacer lo suyo: elige la hierba a pastar, los caminos a recorrer. En la Biblia, la cabra salvaje tiene una mala reputación, y el término hebreo significa cabra y diablo al mismo tiempo. En las dos parábolas anteriores Dios aparece al final y juzga toda una vida según lo que encuentre en ese momento: las lámparas encendidas o los talentos multiplicados. En esta parábola Dios actúa de manera diferente: toda la vida es tomada en cuenta. Estaba a mi lado, paso a paso, y vio cómo me comporté cuando era pobre, en el hermano, en los necesitados. La actitud de las ovejas es sorprendente: han hecho el bien no por conveniencia, sino espontáneamente. En efecto, se asombraron de las afirmaciones del Hijo del Hombre: "¿Cuándo alguna vez...? Las cabras, por otro lado, creían que tenían la salvación en sus bolsillos. Habían hecho todo lo que tenían que hacer, según ellos, y se asombran cuando oyeron” no los conosco”. Estas palabras pueden ayudarnos a considerar cómo estamos viviendo nuestra fe cristiana: ¿como ovejas o como cabras?

 

 

Devotional 20/2019
Plan semanal de lectura bíblica

13 mayo 2 Reyes 17-18; Juan 3:19-36
14 mayo 2 Reyes 19-21; Juan 4:1-30
15 mayo 2 Reyes 22-23; Juan 4:31-54
16 mayo 2 Reyes 24-25; Juan 5:1-24
17 mayo 1Crónicas 1-3; Juan 5:25-47
18 mayo 1Crónicas 4-6; Juan 6:1-21
19 mayo 1Crónicas 7-9; Juan 6:22-44

 

 

El 15 de mayo se celebra el Día Internacional de la Familia, proclamado por las Naciones Unidas en 1994 con la intención de celebrar la importancia de las personas más cercanas a nosotros. Desde una perspectiva cristiana, creo que puede ser una oportunidad para poner énfasis en su valor y en su ser el fundamento de la sociedad: "Dios acoge en su casa a los desamparado" (Salmo 68:6).

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