La túnica de Jesús

12.08.2019

Entonces los soldados del gobernador llevaron a Jesús al pretorio y reunieron alrededor de El a toda la compañía, Y desnudándole, le echaron encima un manto de escarlata.
Mateo 27:27-28

 

En el curso de su juicio, Jesús fue humillado y burlado. Despojado de sus ropas, viene irónicamente cubierto con una capa púrpura que representa ser el rey. Después de burlarse de él, es despojado de sus ropas otra vez y llevado al lugar de la crucifixión, donde nuevamente es despojado de sus ropas. En el cuento de Mateo es despojado tres veces. Él, el hijo de Dios, que había dejado la gloria del cielo para nacer en un humilde pesebre, es humillado hasta el final. En el Evangelio de Juan leemos que los soldados "tomaron sus vestiduras e hicieron cuatro partes, una parte para cada soldado. Y tomaron también la túnica, que era sin costuras, toda tejida de arriba abajo" (Juan 19:23-24). Los soldados hicieron en cuatro piezas "la prenda", o "el manto", es decir, la prenda exterior, no la túnica, que era la prenda íntima, que se llevaba en contacto directo con el cuerpo. Los antiguos autores vieron representados en las vestiduras y en la túnica el misterio de la Iglesia, el cuerpo de Cristo, respectivamente en su universalidad y en su integridad/unidad. Las vestiduras, distribuidas en cuatro partes, indican la universalidad: el cuerpo del Hijo para todos los hermanos. La túnica, en cambio, indica el misterio de la integridad/unidad: el único cuerpo dado hace de cada uno un hijo, unido al Padre y a los hermanos.

 

No se puede sentir vergüenza, sino profunda admiración por un comportamiento sin igual y al mismo tiempo un gesto de gran amor. Así como después de la caída de Adán y Eva, Dios les da la piel de un animal, por medio de Jesús -el cordero sin pecado- nos ha revestido a cada uno de nosotros de gracia y misericordia. Perdido y lejano como el hijo pródigo, nos esperaba, dispuesto acogernos y a darnos un nuevo hábito. A José le fue dado un manto de manga larga por su padre o, según otra traducción, de varios colores (Génesis 37:3). Fue una expresión de estima y amor y un signo de su vocación. José era el hijo de la vejez, su bastón. Jacob había puesto en él, tal vez, sus esperanzas hasta el punto de hacerle una túnica de mangas largas, es decir, de cubrirlo con las cosas más bellas. Esa prenda particular fue quitada por sus hermanos cuando decidieron deshacerse de él y fue devuelta a su padre como prueba de su muerte presunta. Así se encontrará en Egipto como esclavo en la casa de Potifar, donde es objeto de los halagos de su esposa. Otra túnica marca su vida, y es precisamente la que se quita y deja en manos de esta mujer para no ceder a sus avances. Será la prueba contra él y que lo hará encarcelar. Aparentemente olvidado por su familia y sin amigos, no es abandonado por Dios, que en la cárcel exalta su don de interpretar los sueños. Conducido a la corte del Faraón, mostrará su talento hasta el punto de recibir un manto real. Lo que otros le quitaron es devuelto a un nivel superior. Con su atuendo respetable, será el instrumento para ayudar a los mismos hermanos que lo habían despojado, hasta el punto de darles una prenda de vestir para el viaje. No niega a los demás a pesar de que los otros le quitaron.

 

Si ahora piensas en la ropa como tu vida o tu dignidad, la historia de José adquirirá un sabor especial. Nadie debe sentirse cubierto, porque siempre estamos desnudos a sus ojos de Dios, y la iglesia de Laodicea en Apocalipsis lo enseña. Vayamos a Él, para el precioso sacrificio de Cristo, y compremos sin dinero esas túnicas blancas que cubren nuestra vergüenza. No busquemos como los dos antepasados en el Edén hacer ropa con hojas de higuera, sino confiémonos a sus manos amorosas.

 

 

Devotional 33/2018
Plan semanal de lectura bíblica

12 agosto Salmos 84-86; Romanos 12
13 agosto Salmos 87-88; Romanos 13
14 agosto Salmos 89-90; Romanos 14
15 agosto Salmos 91-93; Romanos 15:1-13
16 agosto Salmos 94-96; Romanos 15:14-33
17 agosto Salmos 97-99; Romanos 16
18 agosto Salmos 100-102; 1 Corintios 1

Please reload