Todo lo que tenía

24.11.2019

Y dijo: En verdad os digo, que esta viuda pobre echó más que todos. Porque todos aquellos echaron para las ofrendas de Dios de lo que les sobra, mas esta, de su pobreza echó todo el sustento que tenía.
Lucas 21:3-4

 

Muchas veces en el texto bíblico hay personajes que podrían definirse como "menores" porque no tienen nombre o porque aparecen fugazmente. Entre ellas hay diferentes viudas que encontramos, en historias concretas o en parábolas. Fue en el templo donde la mirada de Jesús se posó sobre una viuda, que también era indigente (Marcos 12:41-44). Una clase de viudas que, junto con los huérfanos, estaban entre los olvidados y marginados de la sociedad. Nadie se ocupavan de ellos. Sin embargo, el pentateuco les ordenó que prestaran atención. Dios mismo es presentado como "el padre de los huérfanos y defensor de las viudas en su santa morada" (Salmo 68:5). Nosotros también debemos mirar hacia ellos con cuidado. El profeta Isaías también exhorta sobre esto en el nombre del Señor: "Aprended a hacer el bien, buscad la justicia, levantad al oprimido, haced justicia al huérfano, defended la causa de la viuda" (1:17). Sólo después anima a "venid y discutamos". Esto significa que hay pasos progresivos, que no podemos ignorar. Antes de ir ante Dios, nuestra mirada debe dirigirse a nuestra altura, a los necesitados.


Elías es enviado fuera del país en tiempos de hambruna. En Sarepta conoce a una viuda, en peores condiciones que la suya, a la que le pide primero de bever y luego de comer. De esta manera somos testigos de la materialización de la providencia de Dios, donde no había nada y a través de la cual no había nada o poco. Poco es suficiente para Dios. La viuda tiene muy poco, hasta el punto que está lista para morir, e inicialmente se resiste al profeta. Son sus palabras las que le dan el valor para hacer lo que se le pide. "No temas; vete y haz lo que has dicho; pero primero hazme una pequeña focaccia y tráemela; luego la harás para ti y para tu hijo. En efecto, así dice el Señor, Dios de Israel: "La harina de la tinaja no se acabará y el aceite de la tinaja no caerá, hasta el día en que el Señor envíe la lluvia a la tierra" (1Reyes 17:13-14). Probablemente también la viuda que ve Jesús en el templo, vive en resignación sus últimos días. Sólo tiene dos peniques. Ella podría haber proporcionado el almuerzo para ese día. Pero la vemos llegar en silencio entre la multitud del templo, en su extrema pobreza se acerca a las cajas de ofrendas y allí deja caer "todo lo que tenía". Ella sintió en su corazón la necesidad como judía de apoyar al templo. Ella sintió la necesidad de dar, lo que estaba en su poder. Y lo hizo para no invertir en la misericordia divina, ni en la actitud de los que van a plantar en el campo de los milagros. Estoy seguro de que en su corazón no hay nada más que fe, la certeza de que Dios cuida de ella, como le sucedió a la viuda de Sarepta.


Se nos desafía a tener fe y coraje para tomar lo que está en nuestra disponibilidad y ser parte de los demás, no estar limitados o hacer mil argumentos para actuar. Compartir es la base de la multiplicación. Al principio, la mujer no confiaba en las palabras del profeta, pero luego se convenció a sí misma de que hiciera lo que se le pedía. Cuando encuentra la fuerza para compartir, porque el amor es romper con los que no tienen, la mano de Dios interviene y el aceite y la harina se multiplican hasta que no se acaban. En las dificultades de la vida, nuestra y de aquellos a quienes estamos llamados a amar y ayudar, la fe se hace más verdadera, más fuerte, con menos florituras. Cuando damos una mano a los necesitados, descubrimos que los problemas que nos afligían desaparecen. Sobre todo, descubriremos la acción de Dios.

 

 

Devotional 48/2019
Plan semanal de lectura bíblica

25 noviembre Ezequiel 24-26; 1 Pedro 2
26 noviembre Ezequiel 27-29; 1 Pedro 3
27 noviembre Ezequiel 30-32; 1Petro 4
28 noviembre Ezequiel 33-34; 1 Pedro 5
29 noviembre Ezequiel 35-36; 2Petro 1
30 noviembre Ezequiel 37-39; 2 Pedro 2
01 diciembre Ezekiel 40-41; 2Petro 3

 

El 25 de noviembre es el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. La actualidad diaria nos exige no sólo reflexionar sobre ella, sino una reelaboración del pensamiento generalizado y un compromiso con la defensa de todas las mujeres.

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